- "¡Por fin recuerdo todo!" -dijo el hombre después de despertarse- "¡Ya recuerdo quién soy y quién fui antes de nacer! ¡Por fin he averiguado el sentido de la vida!"
El hombre miró hacia abajo y se vio a sí mismo, flotando, mientras un grupo de médicos se afanaba inútilmente en reanimar su cuerpo completamente marchito.
El hombre, lentamente, giró y vio una pequeña luz que, poco a poco, iba creciendo tras él.
Dulcemente, se dejó guiar hacia ella.
La cintita de Su Majestad
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Con "cintita" no me refiero en absoluto a que Su Majestad el Rey de España
se haya comprado una cinta para el pelo ni ningún artilugio de
acicalamiento si...















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