Confirmando lo que os decía en uno de mis primeros artículos en este blog sobre el congénito y cobarde servilismo español, y mis críticas al continuo lameculismo pelotero de estas tierras, un estudio reciente demuestra que el español es el europeo más pelota (y, por lo tanto, cobarde) habido y por haber. Es decir, un europelota. Un auténtico europedo (así nos tratan).
Desde luego, no nos descubren nada nuevo.







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